La belleza coreana

Posted on 21 diciembre, 2010

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Cuando empecé a ver series coreanas y a seguir grupos de allí, una de las cosas que verdaderamente me llamó la atención fue la belleza de su gente.

Al principio pensaba que obviamente, al ser un producto destinado a un público en concreto, la mayoría destinado a personas entre 15-25 años, debía ofrecer una imagen atractiva, y por lo tanto, los actores y actrices, cantantes, presentadores, etcétera, debían ser guapos y atraer a ese público al que van destinado. Sí y no.

En mi viaje a Corea pude comprobar de primera mano que esa belleza no se restringía al mundo del espectáculo y la televisión, es simplemente que los coreanos (y coreanas) son guapos con ganas.

Tienen unos rasgos que los alejan totalmente de sus vecinos asiáticos. Son altos, no son hiper delgados sino que tienen una constitución robusta y equilibrada y caras cuadradas con rasgos redondeados. Además, visten muy bien y con clase. No vi a nadie que vistiese mal, ya fuera con ropa de marca o la más simple, su sentido de la moda es totalmente innato. Con razón los cazadores de tendencias tienen en Seúl una de las ciudades referencia (o si no, id a cualquier tienda, compraros una prenda, y entonces os enseñaré alguna revista, capítulo o videoclip del año pasado donde podréis comprobar de donde viene. Comprobado 100% en España xD) en cuanto a moda se refiere. Así que si juntamos las dos cosas, belleza y buen gusto, tenemos una delicia para la vista, y aunque no todos son como Jae o Yoochun ni todas como Lee Hyori, la gente anónima y normal tiene poco que envidiar a estos artistas tan bellos y admirados. Si no, para muestra un Guk Nam ^^.

Todo este rollo viene por una anécdota que nos pasó a Naoko y a mi el otro día en el campus. Recién comidas nos sentamos un poco al sol. En mi universidad hay muy pocos coreanos, pues la mayoría de los que quieren aprender chino van a Beijing, que está mucho más cerca de su país que Guangzhou, y muchas veces comentamos ella y yo la pena de que no los haya, porque ambas opinamos igual respecto a su belleza. Pues ese día, hablando tranquilamente, vimos que un chico venía hacia nosotras, alto, atlético, guapísimo. El chico estaba pasando por delante nuestro para deleite de nuestros ojos. Le suena el teléfono, se para, lo coge, contesta… “Yeoboseo?“. Naoko y yo nos miramos y empezamos a reír como unas tontas. Era coreano.

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