Mi fiel amigo.

Posted on 26 mayo, 2008

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Este es “osito”, mi fiel amigo y el que, después de más de 20 años y desde el día que me cayó el primer diente, me acompaña todas las noches.

No recuerdo a qué edad exactamente me cayó el primer diente, pero sería alrededor de los 6 años. Lo que sí recuerdo perfectamente fue la mañana en que lo vi por primera vez…

Era sábado por la mañana. Yo solía levantarme tarde pero esa mañana tenía la curiosidad de saber qué era eso que decían mis padres que hacía un tal ratoncito Pérez… Así que me levanté de madrugada, muy temprano, y descubrí que debajo de mi cama, donde mi madre había dejado el pequeño diente que me había caído el día anterior, había un bulto envuelto con papel de colores.

La habitación aún estaba algo oscura, por lo que estuve un rato pensando en meter los brazos debajo de la cama para estirar el regalo, no fuera que un gremlin me fuese a tirar para dentro… Al final, cogí aliento, tiré del bulto y salí corriendo de la habitación directa al salón.

Recuerdo que en el salón me metí debajo de la mesa y estuve recostada mirando el bulto un buen rato antes de decidirme a abrirlo… ¿qué sería? Tenia curiosidad y a la vez estaba asustada… que el regalo proviniera de debajo de la cama, donde en mi imaginación era morada de gremlins, pumukis y cucarachas gigantes, no me ayudaba para nada en mi decisión… Al final, la curiosidad ganó y rompí el papel de colores en mil pedazos para descubrir en una cajita un osito de peluche azul la mar de amoroso *^.^*.

Hasta entonces yo había dormido con un Mimosín. Un peluche que mi madre tuvo que conseguir sí o sí para mi pero al que había tenido que renunciar hacía poco porque mi hermano se había encaprichado de él, y como mi hermanito era más nervioso, más poco dormidor y además era el pequeño, tuve que hacer de tripas corazón y darle mi preciado Mimosín para que dejase, al menos, descansar a mis padres por la noche.

Mi hermano se cansó al cabo de un tiempo del Mimosín pero mi corazón ya había sido ocupado por este nuevo “osito”, aunque, como al Mimosín aún lo sentía mío, lo cogí y lo guardé como si de un tesoro se tratase. Y aquí sigue todavía, guardadito *^.^*.

Durante todos estos años, mi “osito” ha pasado de todo. Lo que es el trajecito ha sido remendado mil veces, está rellenado otras mil, apenas le queda pelo y tiene los ojos picados. Todo esto se debe a que, por culpa de mi alergia, mi madre lo metía cada 2 x 3 en la lavadora, y claro… Una de tantas veces se le rompió la nariz, mi madre lo vió y escondió la naricita con intención de arreglarla más tarde pero, la nariz no apareció. Estuvo sin nariz unos cuantos años hasta que un día, por arte de magia, en un cajón de mi armario apareció escondidilla en un rincón. Ahora vuelve a tener nariz, je je, algo chunga porque se le va de lado, pero el pobre ya respira xD.

Hoy es el día que todavía duermo con él. Haga frío o calor, lo que más me gusta cuando me meto en la cama es abrazarlo. Es el guardián de mis sueños, el que me consuela cuando estoy triste y el que se lleva todos mis mimos cuando estoy contenta.

Nunca me lo he llevado de viaje, pero tampoco he tenido nunca vergüeza de decir que duermo con mi “osito”. Es una parte de mi y de mi cama, y en ella no puede faltar ;).

Un chu~

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Posted in: yo misma y yo